Si una prenda está muy manchada, quizá sea necesario ponerla en remojo antes de lavarla.
En primer lugar, comprobar:
- Que la prenda no suelta color (consultar la etiqueta de cuidados)
- Que no se trata de una prenda de lana, seda o piel o con un acabado ignífugo o con cierres metálicos
- Que el detergente se absorbe por completo antes de meter la prenda en el agua, y que la temperatura del agua no sea demasiado caliente para el tejido o el tinte.
- Que la prenda no está arrugada.
- Que no se ponen en remojo al mismo tiempo prendas blancas y de color, especialmente nailon blanco, y que no se utiliza una bañera o un lavamanos esmaltado en blanco para remojar las prendas.
